Cáceres en sus piedras

EL CRISTO NEGRO Y LOS TEMPLARIOS

 

Un tal Esquieu de Floyran, espía a las órdenes de la Corona de Francia, acusó de sacrilegio a la cruz, herejía, sodomía y adoración a ídolos paganos a los templarios, entre otras cosas. El rey francés utilizó la poco creíble delación para abrir el proceso de disolución de la orden del Temple y requisar sus innumerables bienes. Jacques de Molay, último maestre, y ciento cuarenta templarios fueron encarcelados y sometidos a torturas, durante las cuales se declararon culpables, incluido Molay, que lo hizo incluso antes de ser torturado con el ánimo de salvar su vida.

El papa Clemente V usó su autoridad para llevar a la hoguera al maestre y a lo más granado de sus dignatarios, amparándose en la confesión y en el deseo de ejemplarizar. Ante la vista del fuego, Molay, en un último alarde del honor perdido, gritó públicamente que, solo por cobardía y obligado bajo amenazas, había jurado, declarando la falsedad de su confesión. En consecuencia, fue atado a una estaca junto a un compañero, y quemado frente a las puertas de Notre Dame de París el día de la Candelaria de 1314.

En Portugal, mejor considerados, los caballeros templarios unieron fuerzas y, con las bendiciones de su rey, decidieron, con lo que aún quedaba del Temple en el reino luso, fundar la orden de Cristo, subrogándose los bienes perdidos. Fue en 1357 que decidieron tener casa madre en la villa de Tomar, cercana a la frontera con el vecino reino de Castilla.

He aquí donde comienza la leyenda que continúa…

 

Convento de la Orden de Cristo en la villa de Tomar

 

Creencias locales recuerdan que estos caballeros templarios, nada más tomar asiento en la villa de Tomar, decidieron tallar un formidable y perfecto Crucifijo, hecho de madera oscura traída de las lejanas tierras de África, que representara a Jesús de Nazaret agonizando en la cruz, componiendo una retorcida y patética figura que fuera la propia imagen del sufrimiento padecido durante la pasión.

 

Antonio Javier Corrales Gaitán, a través de un estudio mencionado en prensa, acerca de la madera con la que fue tallado el Cristo Negro, aventura que es posible que sea de Iroko, un árbol que se encuentra en Etiopía, venerado como sagrado por culturas indígenas que tienen la creencia de que en él habitan espíritus, y que aquellos que los ven se vuelven locos y mueren al poco tiempo.

 

Se cuenta que, terminada la obra, impresionaba a todo aquel que la miraba, tal había sido la destreza y la iluminación recibidas por el artista, cuyo nombre quedó en el anonimato. Pasados los años, la familia de los Blázquez, luego Ovando, nada más tener noticia del Crucifijo y la oportunidad de contemplarlo, lo adquirieron y trajeron a la villa de Cáceres, acomodándolo en la capilla que existía en su palacio, al lado de la iglesia de santa María.

 

 

FUENTES:

CORRALES GAITÁN, ALONSO J.R. Historia y curiosidades de la santa Hermandad del Cristo Negro (de Cáceres).

CORRALES GAITÁN, ANTONIO JAVIER. Mención de su estudio sobre la madera del Cristo Negro en el artículo “Más misterio para el famoso Cristo Negro de Cáceres” firmado por Sergio Lorenzo para el diario Hoy. 

HERNÁNDEZ PAZ, ELOY. El misterio de una imagen: Santo Crucifijo de Santa María.

 

José Luis Hinojal Santos

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