Cáceres en sus piedras

AHORCADOS Y AULLONES

  – Padre: ¿qué son esos aullidos que se escuchan? Por el vano abierto de la habitación, el viento amenaza con apagar la cimbreante lumbre de la vela, moviendo las sombras que se proyectan en las...

UN CRÁPULA CACEREÑO VESTIDO DE AULLÓN

  Se cuenta que, en el lejano año de 1822, el noble cacereño José de Ulloa se encaprichó de la bella hija de un preboste de la villa llamado Manuel Fernández de Guevara, un teniente de caballería que por...

EL INGENIO DEL MARQUÉS Y UN CORONEL DE ALABARDEROS

  Sigue a Arrancaré las flores de sus tallos La villa de Cáceres gozaba ya de alumbrado el verano de 1846. Al llegar la noche, los serenos, hasta cuatro, iban encendiendo el algodón empapado en aceite de...

ARRANCARÉ LAS FLORES DE SUS TALLOS

  Un frío día de enero de 1864 ardió una singular hoguera en el jardín de la casa palacio de los Ulloa, marqueses de Torreorgaz. Crepitaron las llamas tan rápida y alegremente, que el fuego consumió en...

LA TERTULIA DE LAS ESCALERILLAS

  Doña María de Mendoza se aficionó, durante las noches de verano de 1817, a concurrir a la tertulia para señoras que, a pie de las Escalerillas de la plaza Mayor, reunía a lo más encopetado de la villa...

EL FABULOSO AULLÓN DE 1792

  – Regresábamos a nuestras casas de anochecida, luego de un duro día en el campo. Y, de pronto, comenzaron a escucharse unos aullidos horrorosos, ‘ que no podían ser de personas, ‘ que...

EL OCASO DE LOS AULLONES DE CÁCERES

  Rival de José de Ulloa por la misma época, en estas lides del amor, fue el abogado Andrés Rega de san Juan, quien ganó notoriedad en la villa por los años veinte de igual siglo (el decimonónico)...

AULLONES Y MARIMANTAS DE CÁCERES II

  Sigue a Aullones y marimantas de Cáceres I Los aullones y los marimantas eran artificios a modo de fantasmagóricas puestas en escena, usados para aparatosas y formidables mofas, de las que de algunas se...

AULLONES Y MARIMANTAS DE CÁCERES I

  Las sombrías y retorcidas callejuelas de la vieja villa de Cáceres, acompañadas del aspecto solemne y evocador de los muros de las antiguas iglesias y palacios, fueron en los siglos XVIII y XIX...