Cáceres en sus piedras

Aullones y marimantas

 

AHORCADOS Y AULLONES

  – Padre: ¿qué son esos aullidos que se escuchan? Por el vano abierto de la habitación, el viento amenaza con apagar la cimbreante lumbre de la vela, moviendo las sombras que se proyectan en las paredes. Trae con él un lejano y terrible grito a modo de lamento y de súplica. – Son… -sopesa con cuidado lo que responderá- de almas en pena, condenadas por el mal que hicieron en vida. – ¡Tengo miedo! – Debes tenerlo, pero solo sin andas de noche por esas calles oscuras que nada bueno cobijan… Debes dormir si no quieres que vengan por…

UN CRÁPULA CACEREÑO VESTIDO DE AULLÓN

  Se cuenta que, en el lejano año de 1822, el noble cacereño José de Ulloa se encaprichó de la bella hija de un preboste de la villa llamado Manuel Fernández de Guevara, un teniente de caballería que por aquellos tiempos ejercía de concejal del Ayuntamiento y que luego fue procurador de la Real Audiencia. El padre, como era conocedor de la fama de mujeriego que lustraba aquel caballero, intuyendo las poco escrupulosas intenciones que guardaba para con su preciado retoño, impidió por sus medios que aquél siquiera se acercara a su casa. La cerrazón paterna, unida al indudable valor…

EL INGENIO DEL MARQUÉS Y UN CORONEL DE ALABARDEROS

  Sigue a Arrancaré las flores de sus tallos La villa de Cáceres gozaba ya de alumbrado el verano de 1846. Al llegar la noche, los serenos, hasta cuatro, iban encendiendo el algodón empapado en aceite de los faroles que, sujetos a la pared con palomillas de hierro, se repartían solo por las plazas y las calles principales. La luz era suave e insuficiente, pero al menos permitía a los vecinos caminar sin muchos traspiés ni más cuidado. No faltaba el farol que se apagaba y permanecía el sitio a oscuras, en espera de la llegada del sereno con su…

ARRANCARÉ LAS FLORES DE SUS TALLOS

  Un frío día de enero de 1864 ardió una singular hoguera en el jardín de la casa palacio de los Ulloa, marqueses de Torreorgaz. Crepitaron las llamas tan rápida y alegremente, que el fuego consumió en pocos minutos su alimento, y al poco solo quedó un montón de cenizas, que unos criados recogieron y depositaron en un hoyo cercano que habían excavado, para allí enterrarlas donde el viento no las esparciera.   La antigua denominación de casa palacio de los Ulloa corresponde a la posterior de palacio de los marqueses de Torreorgaz, hoy Parador Nacional de Turismo, en la…

LA TERTULIA DE LAS ESCALERILLAS

  Doña María de Mendoza se aficionó, durante las noches de verano de 1817, a concurrir a la tertulia para señoras que, a pie de las Escalerillas de la plaza Mayor, reunía a lo más encopetado de la villa. No asistía a todas, solo aquellas a las que su intuición le enviaba en busca de noticias o de detalles de algún disloque concerniente a alguien de su clase y en el que estuviera especialmente interesada. Tomada la decisión para aquel día de agosto, empleó la tarde para calzarse su nuevo vestido, en el que sobresalía un gran escote cuadrado, bastante…

EL FABULOSO AULLÓN DE 1792

  – Regresábamos a nuestras casas de anochecida, luego de un duro día en el campo. Y, de pronto, comenzaron a escucharse unos aullidos horrorosos, ‘ que no podían ser de personas, ‘ que helaban la sangre. El primero de los aullones de los que se tiene noticia en la villa de Cáceres sorprendió, allá por el lejano 1792, a propios y extraños, que no esperaban que se hicieran realidad las leyendas y las creencias en espectros y seres encantados que pululaban por la zona intramuros. Una buena noche de invierno, comenzaron a escucharse extraños aullidos, que se propagaban fácilmente…

EL OCASO DE LOS AULLONES DE CÁCERES

  Rival de José de Ulloa por la misma época, en estas lides del amor, fue el abogado Andrés Rega de san Juan, quien ganó notoriedad en la villa por los años veinte de igual siglo (el decimonónico), integrando la corporación municipal durante 1819 y luego elegido diputado provincial, para volver a ser concejal en 1833. De su densa actividad política y profesional, siempre encontraba momentos para solazarse en brazos de una mujer, fuera de cualquier condición. Y se cuenta de alguna, cuyo nombre no trascendió para su fortuna y honra, que sus remilgos y los qué dirán le impidieron…

AULLONES Y MARIMANTAS DE CÁCERES II

  Sigue a Aullones y marimantas de Cáceres I Los aullones y los marimantas eran artificios a modo de fantasmagóricas puestas en escena, usados para aparatosas y formidables mofas, de las que de algunas se guarda aún triste recuerdo, pues acabaron de mala manera. También, por lugareños infieles o por ladrones de honras interesados en ahuyentar al temeroso vecindario y rondar a amantes sin otro cuidado. Después de las campanadas que anunciaban la medianoche, el aullón salía por las callejuelas intramuros, vestido con una sábana blanca y portando una vela o un farol. En ocasiones, arrastraba cadenas para favorecer el…

AULLONES Y MARIMANTAS DE CÁCERES I

  Las sombrías y retorcidas callejuelas de la vieja villa de Cáceres, acompañadas del aspecto solemne y evocador de los muros de las antiguas iglesias y palacios, fueron en los siglos XVIII y XIX escenario propicio para suscitar miedos colectivos, cuando no más de un buen susto al más pintiparado, aprovechándose de las magníficas y escalofriantes historias acerca de fantasmas, demonios y encantamientos que, se decía, pululaban por ellas, amparados en el silencio de la noche e insinuados en las plateadas y extrañas figuras que la luz de la Luna provocaba (y continúa provocando) en su rozar con la insomne…