Cáceres en sus piedras

Miscelánea

 

LA NOVIA DE EXTREMADURA

  Muy pocos lugareños que sean preguntados acerca de quién fue Tecuixpo Ixtlaxochitl narrarán su historia. No conocerán siquiera su nombre y su ligazón con Cáceres. Copo de Algodón, que así podía traducirse, fue hija, la favorita, del emperador azteca Moctezuma II y de Tezalco. De su vibrante vida se sabe que cuatro veces quedó viuda de sus cinco matrimonios, a los que habría que sumar el que fuera amante a la fuerza de Hernán Cortés. Las viejas crónicas la describieron con rostro algo parecido al de las castellanas y piel con matiz de india; ojos grandes y negros, de…

ENTRE CARRACAS Y TINIEBLAS II

  (Toma el hilo desde el principio, haciendo clic aquí) III EL OFICIO DE TINIEBLAS El oficio de Tinieblas se iniciaba precediendo la hora Víspera de Jueves Santo. Era llamativo y muy concurrido… El culto, como todos los de aquellos tiempos, enteramente en latín. Las campanas mudas. Las cruces de los altares tapadas con velos blancos. Las velas de las iglesias apagadas, salvo quince de un candelabro, el Tenebrario, dispuestas en pirámide, única luz que se permitía y que no impedían que el templo estuviera en una embriagadora y temerosa penumbra, provocando en los fríos muros unas sombras que se…

ENTRE CARRACAS Y TINIEBLAS I

  Hasta bien entrado el siglo XX, en que el papa Pablo VI procuró que se cambiara la costumbre, durante el Triduo Santo de la Semana Santa, es decir, los días de Jueves Santo a Domingo de Resurrección, estaba prohibido hacer sonar las campanas de las iglesias por su ruido metálico, en señal de luto por la muerte de Jesucristo. Durante esos días, en Cáceres sonaban las carracas y la matraca para avisar a la feligresía. Lo que se narra a continuación fue una escena corriente en esta ciudad en siglos pasados.   I EL SONIDO DE LAS CARRACAS —…

EL TESORO DE PACHACAMAC

  La fabulosa riqueza de los Godoy cacereños, de la que se enseñoreaban en siglos pasados y que les ofreció la posibilidad de construir el bello palacio frontero a la iglesia de Santiago, no fue más que el fruto de un expolio, uno de tantos como se contarían de la aventura indiana, en la que participaron muchos cacereños, y muy particularmente Francisco de Godoy, conquistador del Perú siendo lugarteniente de Pizarro. En nombre de éste, fue alcalde de la ciudad de los Reyes, Lima, y luego gobernador de Chile. A cantar sus gestas dedica algunos versos de La Araucana, su…

CAMINO AL CADALSO III

  (Toma el hilo desde el principio, haciendo clic aquí) Aquel domingo aprovechó la misa mayor. Simuló encontrarse mal para no acompañar a la ama y en su ausencia fue por los dineros. Pero sucedió lo inesperado. María Antonia Fernández entró en la casa y sorprendió a la criada. Empezó a insultarla. Forcejearon. Antonia Pérez cogió un cuchillo cercano y lo llevó directo al vientre de la señora. Enajenada, apretó fuerte. María Antonia Fernández gritaba de pánico y de dolor. Antonia Pérez gritaba su mala suerte y su rabia incontenida. Le asestó otra cuchillada, para que callara la maldita. —…

CAMINO AL CADALSO II

  (Toma el hilo desde el principio, haciendo clic aquí) Pasado el puente de san Blas, levantó la mirada y vio, por primera vez, el cadalso, levantado en una explanada cercana al camino que terminaba delante de la ermita de san Vito. Sintió desfallecer. “¡Antonia Pérez! ¡No! ¡No! ¡No quiero morir! ¡Padre mío! — ¡Asesina! ¡Ojalá esté oxidado el tornillo, desgraciada! — No apartes los ojos del señor –le susurró de nuevo el cura.   A lo largo de su historia, en la villa de Cáceres a los sentenciados a muerte los ejecutaron en diversos lugares. Unos dentro de la…

CAMINO AL CADALSO I

  Antonia Pérez fue condenada a muerte por garrote vil en 1869, culpable del asesinato de una mujer en Cáceres. Su historia fue publicada en un Pliego de Cordel y contada por las calles de la villa. Había sido buena cristiana, al menos eso creía. Se llamaba Antonia Pérez. “¡Antonia Pérez! ¡Antonia Pérez! …” Repetía su nombre a sí misma en aquellos momentos, para no perder la conciencia, aunque si le hubieran preguntado no sabría responder para qué la quería. Antonia Pérez, hija de padres humildes y trabajadores, que no merecían pasar por su suplicio. ¿Por qué habían ido? No…

EL GRAN FRÍO

  Publio Hurtado terminó en 1915, y publicó tres años después, Ayuntamiento y familias cacerenses, obra magistral donde las haya que tenga esta ciudad por protagonista, una suerte de saber enciclopédico que el tiempo ha ido elevando a hito para quien desee adentrarse en el conocimiento de la vieja villa de Cáceres y a mito para quien quiera, además, poseer un ejemplar de carne y hueso. En un ángulo de mi biblioteca, flanqueado por Boxoyo, Rubio Rojas, Ortí Belmonte y un largo etcétera, hay un hueco apilando capas de polvo, esperando una ya improbable adquisición o una esperable reedición. Tomando…

VELERAS, REZADORAS Y LLORONAS

  Cuando alguien fallecía en la vieja villa de Cáceres, sonaban toques de agonía en las campanas de las iglesias. ‘ Para los hombres, siete; ‘ para las mujeres, cinco. Que en la muerte también se hacían distingos. Algunos auguraban el final de sus vidas o de alguien próximo con cierta antelación, si sabían interpretar adecuadamente las creencias populares y los signos que, según ellas, las suscitaban, pues hasta comienzos del siglo pasado se pensaba que cuando durante las noches aullaban sin motivo los perros o se escuchaban los resoplidos de alguna lechuza, presagiaban la muerte de una persona. Había…

EL PARTO. ESTERILIDAD Y GESTACIÓN V

  (Toma el hilo desde el principio pulsando aquí) En el portal de los Escribanos de la plaza Mayor existe un cuadro que representa a la virgen de la Paz, obra de Rafael Lucenqui de 1865, que vino a reemplazar uno anterior de mediados del siglo XVIII, cuyo desgaste se había hecho notorio por su exposición a la intemperie, pero también por sufrir el continuo humo de las velas que las embarazadas cacereñas encendían a su vera aprovechando una barra de hierro con garfios colocada para protegerlo. Esta costumbre se hizo popular prácticamente desde su colocación, se desconoce a cuento…

LA MALPARÍA. ESTERILIDAD Y GESTACIÓN IV

  (Toma el hilo desde el principio pulsando aquí) En las tres entradas anteriores de este tema dedicado a la Esterilidad y Gestación en la vieja villa de Cáceres, hemos hecho un repaso al conjunto de remedios recogidos por la tradición que tenían la función de curar la esterilidad y permitir que un matrimonio tuviera descendencia. La fe en tales remedios estaba impregnada de creencias y supersticiones, y una no menos confianza en las virtudes de recetas con ingredientes naturales de probados resultados, pues no sería demasiado aventurado pensar que, en muchas ocasiones, se llegara a feliz término con estas…

BILMA MADRERA. ESTERILIDAD Y GESTACIÓN III

  (Toma el hilo desde el principio pulsando aquí) Oraciones, amuletos, medallas… En la vieja villa de Cáceres existía otro remedio más exclusivo para librar la esterilidad, una milagrosa receta que se aplicaba en forma de emplasto que obró algún que otro prodigio: – ¡El Bilma Madrera!   Aunque el nombre parezca esotérico o extraño, “bilma” es la referencia dialectual extremeña de bizma, que significa emplasto. En cuanto a “madrera” hace alusión al fin con que se componía dicho emplasto, que era facilitar las condiciones para que una mujer quedara embarazada.   Era una curiosa preparación cuyos ingredientes pareciera que…

REMEDIOS DE GRAN VIRTUD. ESTERILIDAD Y GESTACIÓN II

  (Toma el hilo desde el principio pulsando aquí) Retomemos el relato tal como lo dejamos en la primera parte de estas entradas dedicadas a remedios y vivencias en torno a la esterilidad y gestación en la vieja villa de Cáceres. Veamos:   Un domingo, la mujer se pone sobre la cabeza una mantellina blanca de media luna y espera el final de la misa mayor para solicitar del párroco un cuartillo de agua bendita. Luego, en la soledad del hogar, aprovechando que el hombre sale a tomar unos vinos con quien se tercie alrededor de una damajuana, la mujer…

ESTERILIDAD Y GESTACIÓN I

  Pasado un tiempo prudencial después del casamiento, si no llegaba el deseado embarazo la mujer cacereña se hacía una sencilla prueba que, según la tradición, marcaba si era fecunda o estéril. ‘ Untaba los dedos con su propia saliva y luego ‘ se humedecía con ellos la parte superior de los párpados. Tras unos nerviosos segundos, minutos en el corazón de la desdichada, pudiera ser que sus párpados se secaran rápidamente. ¡Buena señal! Cuestión de esperar mejor fortuna. O pudiera que permaneciesen húmedos más de lo esperado. Entonces parecía confirmarse la horrible sospecha: ¡Se era estéril! La esterilidad se…

LA CASA DEL DUENDE II

  Sigue a La casa del Duende I … plaza del Duque …   Detrás del pregonero, dispuestos en orden, alcaldes, alcaides de la cárcel y de la Real Audiencia y un escribano para tomar testimonio. Un sacerdote y cofrades de la Caridad franqueaban las dos mulas, que precedían el final de la comitiva, una guarnición de malditos soldados franceses a quienes nada les iba en este asunto, pero a quienes les habían ordenado que garantizasen que todo transcurriera como era costumbre española. – ¡Canallas! – ¡Ladrones! ¡Asesinos! Asombró el porte de Juan Salinas, conocido en toda la alta Extremadura…