Cáceres en sus piedras

Brujas y hechiceras

 

AMULETOS, BEBEDIZOS Y OTROS UNGÜENTOS

  Los ingredientes de que hacían uso las hechiceras y curanderas cacereñas para la elaboración de sus pócimas, ungüentos y bebedizos eran variados, y una vez mezclados según recetas ancestrales, debían ser tomados directamente o en forma de apósitos o amuletos. La clave de su fuerza estaba, muchas veces, en ser recogidos en determinados momentos del día o de la noche, o bajo ciertas circunstancias. Los elaborados servían no sólo para curar enfermedades, sino también para otros menesteres, como aojamientos, retiradas de leche… ¿Qué podía servir para todos estos líquidos y objetos? Cualquier materia o sustancia, muchas de las cuales…

BILMA MADRERA. ESTERILIDAD Y GESTACIÓN III

  (Toma el hilo desde el principio pulsando aquí) Oraciones, amuletos, medallas… En la vieja villa de Cáceres existía otro remedio más exclusivo para librar la esterilidad, una milagrosa receta que se aplicaba en forma de emplasto que obró algún que otro prodigio: – ¡El Bilma Madrera!   Aunque el nombre parezca esotérico o extraño, “bilma” es la referencia dialectual extremeña de bizma, que significa emplasto. En cuanto a “madrera” hace alusión al fin con que se componía dicho emplasto, que era facilitar las condiciones para que una mujer quedara embarazada.   Era una curiosa preparación cuyos ingredientes pareciera que…

ANA LA CASAREÑA II

  (Toma el hilo desde el principio pulsando aquí) La Casareña gustaba de los cadáveres de los pocos reos que, en la época en que hizo uso de su oficio, fueron ajusticiados en Cáceres, a los que después de dárseles garrote en una tarima levantada para la ocasión en el cerro del Rollo, los enterraban aún en el Corralito, un terreno fuera de sagrado al lado del camposanto de la iglesia de Santiago. El último de estos condenados a los que pudo visitar la bruja, de hacer eco de los rumores, se llamó José Polo Serrano, quien cumplió su sentencia…

ANA LA CASAREÑA I

  Era de buen ver la tal Ana. Una mujer de amor, pues no solo vivía de su oscuro oficio brujeril, sino que, también, solazaba su cuerpo por unos reales, con hombres de posibles y de carácter, con reaños suficientes para hacer caso omiso de los comentarios que sobre ella vertía un vulgo creyente en las fantásticas habilidades de la maldita. Se la veía poco paseando por las calles, dominándolas con su presencia, altanería y reputación, sabiéndose respetada, temida, odiada, deseada. Caminaba con un ligero y pausado vaivén de caderas, con las manos apostadas con firmeza en ellas mientras el…

LA APRENDIZ DE BRUJA

  Sucedió en el Cáceres del primer tercio del siglo XIX… Una fría y despejada anochecida, Mónica Rega se lanzó al vacío desde una ventana, asustando a más de un vecino, que a esa hora no esperaba tal alboroto: – ¡A Barahona! – vociferó en el aire, agarrada como una posesa a una escoba de brezo. Al grito le siguió al instante el sonido de un cuerpo golpeando pesadamente el suelo del patio interior de su casa en la calle Barrionuevo. Y suerte tuvo, pues la dama quedó quebrada, pero viva, del insólito percance. Al final, en lo tocante a…

DE MENTIRAS BRUJAS Y HOGUERAS

  Se hizo costumbre por parte de algunos, hace un par de décadas de ello, en comentar a los cuatro vientos que en la plaza de san Jorge siglos atrás se quemaron mujeres acusadas de practicar la brujería en Cáceres. Imaginaban un lugar preparado para hacerlo digno de un Auto de Fe, y después del consabido paseo infamante desde el, por entonces en las afueras de la villa, convento de la orden de los dominicos, allí esperaban impacientes los leños debidamente amontonados en piras para purificar la carne que iba a alimentar las hogueras. – ¡Erizante! – pensaban unos. –…

LA HIERBA DE LOS HECHICEROS

  Poco se sabe de las pócimas y otros ungüentos que utilizaban las hechiceras cacereñas que ejercían en la villa. Diría más: poco o nada se sabe que hubiera hechiceras en Cáceres. Pero, como en la mayoría de lugares… – ¡Haberlas hubo! Solo que sus nombres pasaron al olvido porque se ocultaron al largo brazo de la Inquisición. Aún así, alguna tuvo que pasar por las cárceles secretas del Santo Oficio (Hechiceras en la villa de Cáceres) y ver su sambenito colgado en las paredes de la iglesia de santa María. Siguiendo con el tema iniciado de los ingredientes, éstos…

HECHICERAS EN LA VILLA DE CÁCERES

  Doña Mariana de Godoy y Carvajal era una noble cacereña de rancio abolengo, casado con un don Álvaro de Ulloa, de parecida alcurnia, probablemente el mismo que fuera acusado apenas cuatro años atrás a los episodios que voy a narrar, de favorecer la entrada de dos mujeres de dudosa reputación en Cáceres en tiempos de peste. Con los ecos que este asunto, del que hablaré en otra entrada, aún circulando en los mentideros cacereños, a su esposa le dieron unas calenturas muy fuertes. Los médicos de la villa que la auxiliaban la sometieron a toda suerte de sangrías y…

LA CASA DEL MIEDO DE CÁCERES

  Al término del camino alto de Valhondo, que se adentra en el primero de los picos del cerro del Milano según tomamos el sendero desde Cáceres, hay una pequeña casa, con tres apretadas estancias; …solitaria, …abandonada en tiempos pasados, …arruinada y merced a la intemperie, …rodeada de vegetación y riscos. La llaman la casa del Miedo, y ya nadie recuerda a quién perteneció y por qué se la conoce por tal nombre. Sólo que está en medio de un terreno agreste y alegre, con sus encinas, pinos, jaras y romeros. A tiro de piedra, las antiguas minas de Valdeflores,…

LAS CUENTAS DEL PEZ MUJER

  Cuenta Suárez de Ribera, médico de Cáceres por los años veinte del siglo XVIII, cierto episodio que sucedió a un vecino de la villa cuyo nombre procuró no dejarlo anotado y, por ello, no se tiene más noticia de él. Habiendo empezado el sujeto a sangrar copiosamente de la nariz, se resistió a cuantos remedios dispusieron los médicos que le asistieron, entre los que no se encontraba el cronista referido, si bien supo del caso y, por lo insólito del mismo, lo dejó escrito. El flujo no cesaba y temieron que, de proseguir, terminaría por debilitar al paciente hasta…