Cáceres en sus piedras

Leyendas

 

PASADIZOS ENTRE MONOS Y SERPIENTES

  Cuentan que existen bajo los cimientos de la casa de los Cáceres Nidos, la popular casa del Mono, dos antiguos y ruinosos pasadizos que, según bajáramos aprovechando el pozo existente en el patio interior, siguen diferente dirección: uno hacia el sur, apuntando hacia la casa de Aldana; el otro, en busca de poniente, rumbo al palacio de la Generala, con más sentido que el anterior, pues hubo un tiempo pasado en que ambas edificaciones pertenecían al mismo patrimonio familiar, aunque bien pudiera ser que la sobrepasara camino del extramuro. Lo de los pasadizos de la antigua villa de Cáceres…

TE LAS DOY PERO SON MALDADAS II

  (Toma el hilo desde el principio aquí) Tercera flor de lis… Si no lo sabía, el caballero leonés realizó las pesquisas necesarias para averiguarlo. Y quedó maravillado, a la vez que su sangre se convertió en un auténtico hervidero clamando justicia ante el ultraje, cuando al final de ellas surgió el nombre del sobrino… ¡del mismísimo rey de Francia, Felipe I! ¡No se arredró ante la alcurnia de su oponente! Recuperado de su mal, solicitó entrevista con Alfonso el sexto, rey de León, del que obtuvo permiso para acudir con la querella a su homólogo galo. Con este conducto…

TE LAS DOY PERO SON MALDADAS I

  De la casa palaciega de los Aldana, en el corazón de la villa intramuros, sobrevive en el exterior, como abandonado a un destino que se perdió en cualquier rincón del pasado, el lucido escudo del linaje, poco recuerdo para ser, hace siglos, su casa madre en Cáceres. Señorea, no obstante la aparente soledad que transmite su encuentro,  lo alto de la cegada fachada y desde el puesto tan elevado que le confiere asimismo lo empinado del sitio, la calle que lleva el nombre de esta familia. Cinco flores de lis engalanan el blasón. Pareciera una soflama de la vieja…

LA CALAVERA PRODIGIOSA II

  (Toma el hilo desde el principio, haciendo clic aquí) En las paredes reverberaron las exclamaciones de sorpresa, de júbilo, de renovada fe. No les cupo duda de que fray Pedro Ferrer, a quien ni el más anciano de ellos llegó a conocer en vida pero al que dirigían muchas de sus oraciones diarias, cuyo cuerpo se ofrecía a su vista ahora, pasado un siglo de su muerte, íntegro, vestido con el hábito de lana gris de la orden y la cuerda blanca colocada con cuidado, había muerto en gracia divina. Se arrodillaron y comenzaron a rezar con un fervor…

LA CALAVERA PRODIGIOSA I

  No se intimidaron en ese último momento, aunque sus corazones latían precipitados, oxigenando su nerviosismo y alimentando internamente sus dudas. No deseaban correr la suerte de Judas, pero la mayoría estaba decidida a abrir la sepultura, convencida que era para el bien de la comunidad y para engrandecer la memoria del inquilino del sepulcro. El más próximo leyó la inscripción del frontal, aunque fuera innecesario, pues de siempre era lugar reverenciado y asiduo remanso espiritual y ejemplarizante cuando las tribulaciones atormentaban a alguno de ellos. – Hic jacet rever. pater bon. mem. Fr. Petrus Ferrerius huius notabilis monasterii fundator…

EL TESORO DE LA SIERRA DE LA MONTAÑA II

  (Toma el hilo desde el principio pulsando aquí) II Juan de la Riva era hijo de el Arreglado, un personaje llamado Juan Francisco de la Riva que había amasado cierta fortuna a causa de su buen criterio para el negocio y, a tenor de las habladurías, por su legendaria tacañería. El tercer vástago había salido torcido en opinión del padre porque, muy a su pesar, demostró temprano un talante desprendido, defecto al que unía un acusado carácter maniático, como el demostrado cierto día de la primavera de 1863 en que los lugareños le vieron cavar hoyos como un loco…

EL TESORO DE LA SIERRA DE LA MONTAÑA I

  I Alguien vio aquella mañana, poco antes de asomar el alba, a Juan de la Riva tomar camino hacia la solana de la Montaña, inusualmente ataviado de ropa jornalera y un viejo sombrero de paja de alas raídas. Aun su bien ganada fama de caprichoso y en ocasiones extravagante, resultó extraño, no obstante, verle en hora tempranera de esa guisa, aunque sería difícil aclarar si la rareza era por la hora, por la guisa o por ambas. El hijo menor de el Arreglado, que frisaba por los treinta años de cómoda y almibarada vida, iba montado a lomos de…

EL PASADIZO DE GALARZA

  Sobre los cincuenta del siglo pasado, en una de las enésimas obras de acondicionamiento de la plaza Mayor a los gustos de cada momento, se cuenta que dieron por casualidad con el tramo de un hasta entonces oculto pasadizo, de los muchos que las leyendas guardaban en el recuerdo. Fue mucha la expectación que suscitó el asunto, pero no se supo en adelante nada más del mismo, y el descubrimiento volvió al lugar en que se hallaba oculto hasta entonces. ‘ ¡al baúl de las leyendas! No obstante, lo poco que respiró aquel día el aire sano del exterior…

EL CRISTO NEGRO Y LOS TEMPLARIOS

  Un tal Esquieu de Floyran, espía a las órdenes de la Corona de Francia, acusó de sacrilegio a la cruz, herejía, sodomía y adoración a ídolos paganos a los templarios, entre otras cosas. El rey francés utilizó la poco creíble delación para abrir el proceso de disolución de la orden del Temple y requisar sus innumerables bienes. Jacques de Molay, último maestre, y ciento cuarenta templarios fueron encarcelados y sometidos a torturas, durante las cuales se declararon culpables, incluido Molay, que lo hizo incluso antes de ser torturado con el ánimo de salvar su vida. El papa Clemente V…

EL AGUA MÁGICA DE SANTA ANA

  Los caños de santa Ana se encontraban en un cerro, como a una legua de la vieja villa de Cáceres, cerca de la ermita del mismo nombre. Eran considerados hace unos siglos como fabulosos, pues según el año, de sus bocas, que eran dos, ‘ o no salía agua alguna ‘ o lo hacía de forma admirable. Algunos años, cuando tocaba, brotaba formando auténticas columnas de agua de varias varas de altura y generando un gran rumor que era escuchado a considerable distancia. Quienes tomaban cuentas del fenómeno, decían ‘ que tan extraordinario suceso tenía lugar cada siete años,…

LA ANTIGUA IMAGEN DE SAN BENITO EL VIEJO

  Hace siglos se veneraba en Cáceres la imagen de san Benito que presidía el altar del convento con su nombre en la cercana sierra de los Alcores. El pueblo la conocía como el Viejo, pues la tradición decía que su origen era remoto, anterior a la llegada de los sarracenos, de tiempos de los visigodos, y distinguirla de otra que también estuvo en el templo con posterioridad. Circulaban muchas historias sobre el Viejo, algunas de ellas legendarias, que hicieron de la talla centro de la devoción local durante los siglos XVI y XVII, época en la que, incluso, suscitó…

RECUERDOS DE LA CASA DE LOS MUERTOS DE CÁCERES

  Vive un sueño. Deambula taciturna la mujer mora por el estrecho y oscuro pasillo de la casa, deslizando sus pies descalzos por el frío suelo. Llora la soledad e implora con sus gemidos que acabe su miedo. Le asusta la quietud alrededor que contradice los latidos de su corazón, la calma sorda y cruel que proviene del exterior mientras sus pensamientos esperan alarmados que el olor a cristiano y a sangre innoble derribe en cualquier momento la puerta. Recuerda. Desde el momento en que sale del sórdido escondite de su cautiverio e inicia su errático camino por la casa….

ALJIBES Y VELETAS EN LO ALTO DE CÁCERES

  – ¡Esta es la casa de las Veletas, en lo alto de la vieja villa! – No veo veletas, José Luis. – No las hay, ni se cree que las hubiera antaño. – ¿Entonces…? – Cuentan las malas lenguas que antes, desde el viejo y duro camino procedente de Trujillo, lo primero que adivinaba la gente cuando en lontananza empezaba a emerger la silueta de Cáceres, eran la espadaña de la iglesia de san Mateo, la torre de las Cigüeñas y los pináculos de la casa de los Aljibes…     – ¿La casa de los Aljibes…? – Sí….

LOS LEONES DE LA CASA DEL MONO

  – ¡Maldito mono! – parecen vomitar los leones de la casa del Mono. Sujetan pétreos el blasón familiar de los Cáceres-Nidos, el que campea en la fachada, esperando pacientes que se dirija a ellos, siquiera un momento, la atención del observador, ‘ que abandone las famosas y hermosas gárgolas, ‘ que deje de rememorar la trágica leyenda del Mono. Porque ellos, los leones, también tienen una historia que contar, una historia imposible por olvidada y sepultada bajo la gravedad que ejercen aquellas. Aun así perseveran, aunque su relato quede rebajado a la consideración de anécdota o detalle. Hace siglos,…

AHORCADOS Y AULLONES

  – Padre: ¿qué son esos aullidos que se escuchan? Por el vano abierto de la habitación, el viento amenaza con apagar la cimbreante lumbre de la vela, moviendo las sombras que se proyectan en las paredes. Trae con él un lejano y terrible grito a modo de lamento y de súplica. – Son… -sopesa con cuidado lo que responderá- de almas en pena, condenadas por el mal que hicieron en vida. – ¡Tengo miedo! – Debes tenerlo, pero solo sin andas de noche por esas calles oscuras que nada bueno cobijan… Debes dormir si no quieres que vengan por…