Cáceres en sus piedras

Leyendas

 

LA CASA DEL TESORO

  El nombre de Casa del Tesoro se va perdiendo de la memoria, porque los nombres de las cosas buscan un mejor acomodo a los tiempos que les toca vivir. Por tal se conocía una vieja carbonera, ruinoso solar que fue anteriormente morada de una familia judía, que la tradición recuerda con el apellido Cohen, al respecto de la cual circula una leyenda a la que acudiremos en breve.Durante el siglo XVI la citada carbonera fue adquirida por los entonces señores de Fernán Núñez, que nada más comprarla derribaron lo que de ella quedaba y levantaron una mansión. Los señores…

EL CRISTO DE LA MURALLA

  Las piedras de la villa de Cáceres en ocasiones nos ofrecen fascinantes texturas y ángulos que sensibilizan y dirigen nuestra percepción, en una suerte de engaño, hacia la fantasía; y, desde ésta, a la escenificación de historias en las que realidad y mito conviven. Las creencias y supersticiones de las gentes aprovechan estas imágenes, que reciben el nombre técnico de pareidolias, para crear relatos extraordinarios, y dar sentido de esta manera a su extraña e inquietante presencia.   La pareidolia es un fenómeno psicológico que afecta a nuestra percepción, engañando nuestros sentidos. Un estímulo ambiguo, como una imagen, adquiere…

UN EPISODIO DE BESTIALISMO

  No puedo comenzar la leyenda que continúa siguiendo el gusto de los nuevos tiempos, que en el trazado del relato de lo que aconteció en la casa de los Cáceres-Nidos, popularmente conocida como casa del Mono, comienzan a asomar nombres históricos para recrearla con un añadido de realismo, a mi juicio innecesario e irreverente con los mitos y supersticiones locales. Estos nombres ponen caras a los principales actores, y, así, el matrimonio que siempre protagonizó de forma anónima la tragedia será, de acuerdo a los cantores modernos, el formado por don Gonzalo de Cáceres Andrada y doña Marina Alonso…

LA MONEDA DE ORO

  En el potro de santa Clara, donde hoy se alza el convento de igual nombre a la salida por la puerta de Mérida, había una herrería donde un día cualquiera de 1473 paró un personaje llamado fray Pedro Ferrer, de la orden franciscana. Iba de retirada y cabizbajo, pues desde un año antes había intentado infructuosamente obtener del Concejo cacereño permiso y dineros para levantar en la villa un convento de su orden. No había tenido éxito su gestión. Los regidores, con el Corregidor al frente, alegaron las rotundas disposiciones de los antiguos fueros, que fueron promulgadas por el…

LA TRAGEDIA DE UNOS CELOS

  Las gárgolas de la casa del Mono provocan una extraña fascinación. Las trágicas muecas de los rostros petrificados en ellas fueron cinceladas para representar los vicios humanos, y proteger con su sólida presencia la mansión de ellos, como si fueran guardianes frente a los desvaríos de sus moradores. La gula… La lujuria… La soberbia… Las muecas parecen cobrar vida en sus grotescas formas, llenas de profundo e intenso sentimiento. Por ello, nadie queda indiferente a estas gárgolas, a estas escenas sobre las que transitan leyendas como en ningún otro rincón de la ciudad vieja de Cáceres. Sustraerse a su…

EL MONO ENCADENADO

  La casa de los Cáceres-Nidos, en la calle Andrada, es popularmente conocida como casa del Mono. Este animal es protagonista indiscutible en sus muros, pues en fachada, escudo esquinado e interior aparece representado. Es normal, por tanto, que alrededor de su presencia se hayan tejido historias, a cual de ellas más extraordinaria, que dan al edificio un aire singular en la villa intramuros, y parada obligatoria para los amantes de leyendas y anécdotas. Bajo el blasón familiar de la única esquina que la mansión concede a la calle, un mono parece protegerla adoptando un mueca de ferocidad, que nos…

EL NACIMIENTO DE UNA CIUDAD

  En la muy noble y leal villa de Cáceres, a ocho días del mes de octubre de mil ochocientos ochenta y un años, dos reyes, Alfonso XII de España y Luis I de Portugal, tuvieron una cita con la historia. Las continuas discordias que enfrentaron a los dos reinos durante siglos se olvidaron en una ocasión tan propicia como inaugurar oficial y hermanadamente la línea de ferrocarril que uniría en adelante lo que el pasado se empecinó en mantener separado (leer Llamamiento a los vecinos). Los primeros silbidos de la locomotora, no obstante, ya se habían escuchado en Cáceres…