Cáceres en sus piedras

Extravagancias

 

UNA COHORTE DE DEMONIOS (EL CORAZÓN DE PIEDRA IV)

(Toma el hilo desde el principio pulsando aquí) IV El lance que sor Mariana tuvo aquel día con el demonio dentro del templo conventual, y que sus ojos contemplasen aquella imagen que lo presentaba como un hombre desnudo invitando a la lascivia, supuso una prueba que, en sus pensamientos, pareció socavar su fe. Redobló el daño que cotidianamente le infringía el punzante cilicio que recorría su cuerpo, ajustándolo aún más sobre su anciana piel. Creyó que, en tanto tiempo, su cuerpo se había acostumbrado al dolor, como si se hubiera convertido este en un pusilánime compañero de vida. Habían pasado…

EL DEMONIO TENTADOR (EL CORAZÓN DE PIEDRA III)

  (Toma el hilo desde el principio pulsando aquí) III El suave y cadencioso susurro procedente de las oraciones de sor Mariana rompía la apabullante mudez que la rodeaba, y llegaba a las paredes de la iglesia conventual de santa Clara. De ellas, rebotaba formando un murmullo que alentaba la sensación de paz y recogimiento que buscaba la monja. Solo, de vez en cuando, unas intrusivas y desconcertantes imágenes procedentes de sus recuerdos le hacían abandonar el letargo en que le sumía la visión de la estampa del santo o del sagrario que aparecía frente a ella nada más levantara…

EL CORAZÓN DE PIEDRA II

  (Toma el hilo desde el principio pulsando aquí) II Sor Mariana permanecía despierta, esperando que pasara la hora de Completas, momento en que el silencio y el recogimiento de sus hermanas, ordenado por la regla de la orden, envolviese el interior del convento y nadie anduviese por sus pasillos y claustro. Se levantó pesadamente del catre, cogió la vela que estaba encendida al lado y salió despacio y con cautela de la habitación. Todas las noches acudía a la iglesia conventual de santa Clara, forzando a sus pies a marcar cada paso con prudencia, sujetos como estaban sus tobillos…

EL CORAZÓN DE PIEDRA I

  El presente relato (dividido en cuatro entradas) se inspira en la vida de sor Mariana de la Presentación, que fue monja con olor a santidad del convento de Santa Clara de Cáceres, desde que tomó hábitos en 1698 a la edad de 21 años, hasta su muerte en 1751 por causa del mal de la piedra. Su vida y experiencias fueron recogidas en un panegírico leído en sus exequias.   I Había permanecido despierta esperando que el silencio, una noche más, delatase que su tía se había rendido al sueño. Cuando sus oídos se cercioraron con certeza de ello,…

LA EXCOMUNIÓN DEL CONCEJO DE CÁCERES

  Sancho Antonio de Velunza y Corcuera era obispo de Coria en 1726 y estaba acreditado como hombre de carácter poco templado y en ciertos momentos incluso torcido. Tal año le vino el deseo de embellecer una capilla de humildes proporciones ubicada en lo alto de la Puerta Nueva de Cáceres, un arco que comunicaba desde el siglo XV las plazas de santa María y la plaza Mayor. Quizá, su anhelo le viniera porque la ventana de su habitación, en las espaldas del palacio Episcopal, hacía frente con dicha capilla y quisiera tener una mejor vista. Fuera ese u otro…

EL FIN DE LOS ALABARDEROS II

  (Toma el hilo desde el principio, haciendo clic aquí) El muñidor regresó a la parroquia, cumplida su labor de hacer sonar la matraca por las calles avisando del comienzo de la liturgia. La chiquillería que se había formado a su paso y le había acompañado, se había quedado fuera con sus alegres y despreocupados gritos y el molesto runrún de sus carracas infantiles. Los feligreses entraron en la iglesia, mirando rápidamente hacia el lado donde reposaba el Cristo Yacente, un tanto por veneración y otro tanto llamados por el espectáculo que ya protagonizaban los alabarderos. A la hora de…

EL FIN DE LOS ALABARDEROS I

  El presente relato fue galardonado con la Mención Específica en el IX Concurso de Cuentos y Leyendas de Cáceres. Premio Antonio Rubio Rojas.   Era el mayor alboroto que se recordaba en años. Muchos años. Tantos que ni siquiera los más viejos recordaban algo parecido, y no por falta de memoria. Y lo que sucedió fue — ¡En la casa de Dios! ¡Por Dios! Al término del Miserere del oficio de Tinieblas, durante el acostumbrado terremoto simulado por los feligreses con sus carracas, gritos, palmas y pateos, se elevaron sobre el fenomenal ruido insultos, amenazas y empujones, que luego…

EL TESORO DE LA SIERRA DE LA MONTAÑA II

  (Toma el hilo desde el principio pulsando aquí) II Juan de la Riva era hijo de el Arreglado, un personaje llamado Juan Francisco de la Riva que había amasado cierta fortuna a causa de su buen criterio para el negocio y, a tenor de las habladurías, por su legendaria tacañería. El tercer vástago había salido torcido en opinión del padre porque, muy a su pesar, demostró temprano un talante desprendido, defecto al que unía un acusado carácter maniático, como el demostrado cierto día de la primavera de 1863 en que los lugareños le vieron cavar hoyos como un loco…

EL TESORO DE LA SIERRA DE LA MONTAÑA I

  I Alguien vio aquella mañana, poco antes de asomar el alba, a Juan de la Riva tomar camino hacia la solana de la Montaña, inusualmente ataviado de ropa jornalera y un viejo sombrero de paja de alas raídas. Aun su bien ganada fama de caprichoso y en ocasiones extravagante, resultó extraño, no obstante, verle en hora tempranera de esa guisa, aunque sería difícil aclarar si la rareza era por la hora, por la guisa o por ambas. El hijo menor de el Arreglado, que frisaba por los treinta años de cómoda y almibarada vida, iba montado a lomos de…

EL LADRÓN DE HONRAS

  En 1446 era maestre de la orden de Alcántara don Gutierre de Sotomayor, un hombre ‘ aventajado, ‘ con prestigio ‘ reconocido por todos y por el rey de Castilla. Buen estratega y guerrero, destacó igualmente por su desenfrenado ímpetu amoroso. Y no le importó en absoluto su condición de cogullado, con el obligado voto de castidad que tal condición exigía.   Los fines de la orden de Alcántara eran la defensa de la fe, el culto divino y la santificación personal. Los freyres o caballeros profesos, siguiendo la regla de san Benito, adquirían los votos de pobreza, obediencia…

EL REGÜELDO DEL FRAILE III

  Sigue a El regüeldo del fraile II IV Vamos, al fin, a lo sucedido en las primeras horas de la tarde del domingo dieza de mayo de aquel 1868, momentos previos ‘ del comentado estampido de cañonazo… ‘ del recordado terremoto… ‘ o del… En el palacete de la Huerta del Conde, cercano a la ermita de Santi Espíritu, estaba todo preparado. Se serviría una generosa comida, dispensada por el IX marqués de Castro Serna, José María de Ulloa, bajo el guiño del abogado ideólogo de la opípara trama con la que pretendían desvelar la identidad verdadera del padre…

EL REGÜELDO DEL FRAILE II

  Sigue a El regüeldo del fraile I II El transporte llegó a las afueras de Cáceres tras unos días de incómodo y agotador viaje, procedente de Madrid. Era uno de esos carruajes llamados galeras aceleradas, en las que al poco, para amenizar y hacer más llevadero el trayecto, los compañeros de camino terminaban por trabar una interesada amistad y contarse anécdotas de todo tipo con que aliviar al menos las ocho jornadas en que estarían juntos compartiendo las estrecheces del sitio y los olores humanos ocasionados por el calor y la fatiga. El cochero levantó desde el pescante la…

EL REGÜELDO DEL FRAILE I

  I La historia de lo que sucedió en la Huerta del Conde aquella tarde, cualquiera que ella fuera en un principio, se contó en los días siguientes en Cáceres quitando menudencias que poco atraían a los oyentes y añadiendo sin prudencia tanto dramatismo que muy pronto el asunto adoptó tintes extraordinariamente grotescos. Llegó el momento en que todos los que escuchaban estupefactos cada nueva narración de los hechos, voceados con descaro en los mentideros, se convencieron de la certeza de todos los disparates, que no fueron otros que ‘ en las primeras horas de la tarde del domingo diez…

HISTORIA DE UNA EXCOMUNIÓN

  A Juan Segura le perseguían los alguaciles de la villa de Cáceres con el ánimo de prenderle y llevarle tan pronto dieran con aquel a la justicia. Otro tanto hacían los vecinos, con el mismo deseo de conocer su paradero y satisfacer su sed de venganza con un apaciguante linchamiento. Aquella calurosa mañana primaveral de 1543, poco esperaba Juan Segura que cruzara sus pasos con aquel hombre; que discutiera con él por un quítame allá esas pajas cualquiera; que las voces fueran a mayores y lo matara en un mal contenido arrebato. Aparecieron las navajas y… ¡Ni siquiera sabía…

LA APRENDIZ DE BRUJA

  Sucedió en el Cáceres del primer tercio del siglo XIX… Una fría y despejada anochecida, Mónica Rega se lanzó al vacío desde una ventana, asustando a más de un vecino, que a esa hora no esperaba tal alboroto: – ¡A Barahona! – vociferó en el aire, agarrada como una posesa a una escoba de brezo. Al grito le siguió al instante el sonido de un cuerpo golpeando pesadamente el suelo del patio interior de su casa en la calle Barrionuevo. Y suerte tuvo, pues la dama quedó quebrada, pero viva, del insólito percance. Al final, en lo tocante a…