Cáceres en sus piedras

Quimeras

 

EL DECENARIO

  Fray Juan de San Diego fue un fraile que por la década de los sesenta del siglo XVII profesó en el monasterio de san Francisco el Real de Cáceres, con fama de santo y milagrero.   Un objeto del que se contaron prodigios permaneció celosamente guardado en la casa de los Pereros, edificio que hasta no hace mucho tiempo el pueblo conocía como casa de los Perros. Los Perero, originariamente Pereiro, pertenecían a la nobleza local, aunque su apellido no se prodigó tanto en fama y presencia como otros tan tildados como Ovando, Carvajal o Ulloa, con quienes realizaron…

LA HOGUERA DE LAS MARIPOSAS

  El jesuita fray Pedro de León, confesor en la cárcel de Sevilla a finales del siglo XVI, llegó a comparar a los que practicaban la sodomía con las mariposas. Según dijo, éstas, tentadas por la atracción de una lumbre, vuelan alrededor acercándose cada vez más al fuego, quemándose primero las puntas de las alas. Pero la tentación es muy grande y, aún chamuscadas, se acercan más y más, hasta que finalmente se queman por entero y mueren. A su juicio, los sodomitas, por su condición, tenían la misma disposición que las mariposas: no podían cambiar su naturaleza, y, por…

UNA COHORTE DE DEMONIOS (EL CORAZÓN DE PIEDRA IV)

(Toma el hilo desde el principio pulsando aquí) IV El lance que sor Mariana tuvo aquel día con el demonio dentro del templo conventual, y que sus ojos contemplasen aquella imagen que lo presentaba como un hombre desnudo invitando a la lascivia, supuso una prueba que, en sus pensamientos, pareció socavar su fe. Redobló el daño que cotidianamente le infringía el punzante cilicio que recorría su cuerpo, ajustándolo aún más sobre su anciana piel. Creyó que, en tanto tiempo, su cuerpo se había acostumbrado al dolor, como si se hubiera convertido este en un pusilánime compañero de vida. Habían pasado…

EL DEMONIO TENTADOR (EL CORAZÓN DE PIEDRA III)

  (Toma el hilo desde el principio pulsando aquí) III El suave y cadencioso susurro procedente de las oraciones de sor Mariana rompía la apabullante mudez que la rodeaba, y llegaba a las paredes de la iglesia conventual de santa Clara. De ellas, rebotaba formando un murmullo que alentaba la sensación de paz y recogimiento que buscaba la monja. Solo, de vez en cuando, unas intrusivas y desconcertantes imágenes procedentes de sus recuerdos le hacían abandonar el letargo en que le sumía la visión de la estampa del santo o del sagrario que aparecía frente a ella nada más levantara…

EL CORAZÓN DE PIEDRA II

  (Toma el hilo desde el principio pulsando aquí) II Sor Mariana permanecía despierta, esperando que pasara la hora de Completas, momento en que el silencio y el recogimiento de sus hermanas, ordenado por la regla de la orden, envolviese el interior del convento y nadie anduviese por sus pasillos y claustro. Se levantó pesadamente del catre, cogió la vela que estaba encendida al lado y salió despacio y con cautela de la habitación. Todas las noches acudía a la iglesia conventual de santa Clara, forzando a sus pies a marcar cada paso con prudencia, sujetos como estaban sus tobillos…

EL CORAZÓN DE PIEDRA I

  El presente relato (dividido en cuatro entradas) se inspira en la vida de sor Mariana de la Presentación, que fue monja con olor a santidad del convento de Santa Clara de Cáceres, desde que tomó hábitos en 1698 a la edad de 21 años, hasta su muerte en 1751 por causa del mal de la piedra. Su vida y experiencias fueron recogidas en un panegírico leído en sus exequias.   I Había permanecido despierta esperando que el silencio, una noche más, delatase que su tía se había rendido al sueño. Cuando sus oídos se cercioraron con certeza de ello,…

QUERELES

  Hasta no hace mucho tiempo, quienes deseaban con vehemencia, rayano en ocasiones dicho deseo en la obsesión, en hacerse con la voluntad de una persona inalcanzable al amor, hacían uso de extrañas y fascinantes prácticas mágicas y supersticiosas. Bien fuera para atraer a la pretendida, por retenerla o por hacerla volver al redil, se acudía a las hechiceras y alcahuetas cacereñas de turno para que algún milagroso preparado de ellas obrara la virtud que no lograban las ordinarias artes de la seducción. Estos preparados recibieron en su conjunto el nombre de quereles y sus efectos esclavizaban, de hacer caso…

LOBISOMES Y SALUDADORES

  En 1229, Cáceres pasó definitivamente a manos cristianas, las del reino de León, que aquel año hizo de estas tierras su frontera del sur. Vinieron a repoblarlas familias del norte, de Galicia y de Asturias principalmente, que trajeron consigo además buena parte de sus creencias y supersticiones, de sus miedos y de cómo protegerse de ellos. Una de estas creencias era la existencia de licántropos, que, en tierras de la Alta Extremadura, desde el Guadiana a las sierras hurdanas, heredaron el nombre de lobisomes. Es frecuente confundir la licantropía con hombres-lobo, pero, a diferencia de estos últimos, más enraizados…

CRUCES SUPERSTICIOSAS CONTRA EL MAL

  En un paseo pausado por la zona monumental de Cáceres podemos admirar multitud de símbolos cincelados en sus piedras. Muchos de ellos tienen un papel protector frente a los miedos que alimentaban las creencias y las supersticiones de los cacereños de siglos pasados, y que explicaban, o pretendían hacerlo, los sucesos más extraños y extraordinarios a los que cotidianamente debían enfrentarse. De entre estos símbolos quiero destacar unas cruces especiales que podemos admirar en las jambas (o laterales) de las puertas de algunos palacios y casas de la zona intramuros, y que comenzaremos por llamarlas cruces apotropaicas. Son especialmente…

EL VUELO DE LA LECHUZA

  Vuela la lechuza bajo las bóvedas de la iglesia del monasterio de san Francisco, sorteando sus altas columnas, yendo de epístola a evangelio, de evangelio a epístola, regresar para volver a iniciar una y otra vez su nocturno y fantasmagórico vuelo. Surge de la nada, en horas solitarias; nadie la vio ni la ve, pero su incesante aleteo por la silenciosa nave se deja sentir, al decir de algunos, como una suave caricia de aire. Cuentan que es el espíritu de la noble y altiva doña María de Ovando, viuda del señor de Loriana e hija del capitán don…

LA MIRADA DEL CRISTO NEGRO

  Tres clavos sostienen el cuerpo. Retorcido. Agónico. Negro. ­– ¡Negro del humo de las velas! – dicen los que mienten. Y no es mentira que el rostro luzca sereno la paz, catarsis del sufrimiento. Paz irisada, por los siglos de los siglos, habidos y venideros. El cuerpo es madera. Y la madera es negra, sí. ¡No del humo de las velas, no! Negra la madera, solo Dios sabe de dónde la trajeron para esculpir el cuerpo. Y solo Dios sabe qué manos lo esculpieron. Si hebreas… Si germanas… Si la tierra. Solo que el artista estuvo inspirado, para su…

VELERAS, REZADORAS Y LLORONAS

  Cuando alguien fallecía en la vieja villa de Cáceres, sonaban toques de agonía en las campanas de las iglesias. ‘ Para los hombres, siete; ‘ para las mujeres, cinco. Que en la muerte también se hacían distingos. Algunos auguraban el final de sus vidas o de alguien próximo con cierta antelación, si sabían interpretar adecuadamente las creencias populares y los signos que, según ellas, las suscitaban, pues hasta comienzos del siglo pasado se pensaba que cuando durante las noches aullaban sin motivo los perros o se escuchaban los resoplidos de alguna lechuza, presagiaban la muerte de una persona. Había…

LA RESURRECCIÓN DE JOAQUÍN DE OVANDO

  Viajamos a 1666… A la corta edad de quince meses, Joaquín José de Ovando y Ulloa aprovechó un descuido de la ama encargada de su cuidado y crianza, y sin atisbar el mal que tenía enfrente mientras jugaba, en un lance cayó al patio desde la planta de arriba del palacio donde vivía, el construido por sus antepasados los Ovando en la plaza de santa María. El golpe fue fatal, y como consecuencia del percance y de la fragilidad de su cuerpo, quedó maltrecho a juicio de cuantos llegaron corriendo en su auxilio. Médicos y cirujanos de la villa…

PASADIZOS ENTRE MONOS Y SERPIENTES

  Cuentan que existen bajo los cimientos de la casa de los Cáceres Nidos, la popular casa del Mono, dos antiguos y ruinosos pasadizos que, según bajáramos aprovechando el pozo existente en el patio interior, siguen diferente dirección: uno hacia el sur, apuntando hacia la casa de Aldana; el otro, en busca de poniente, rumbo al palacio de la Generala, con más sentido que el anterior, pues hubo un tiempo pasado en que ambas edificaciones pertenecían al mismo patrimonio familiar, aunque bien pudiera ser que la sobrepasara camino del extramuro. Lo de los pasadizos de la antigua villa de Cáceres…

EL MILAGRO DE LA VIRGEN DE LA MONTAÑA

  El siguiente relato se inspira en un pliego de cordel que se cantó por las calles de Cáceres en 1858. En él se narraba el milagro que obró la virgen de la Montaña en la persona de un humilde jornalero de Fuente de Cantos y del que nada se ha escrito ni referido en la ciudad de la que es patrona hasta la edición del relato en el libro Relatos del Cáceres olvidado. * * * El hombre agonizaba en la cama, mientras sus hijos pedían limosna por las calles de Fuente de Cantos. — Llama al cura. Quiero…