Cáceres en sus piedras

Quimeras

 

ANA LA CASAREÑA II

  (Toma el hilo desde el principio pulsando aquí) La Casareña gustaba de los cadáveres de los pocos reos que, en la época en que hizo uso de su oficio, fueron ajusticiados en Cáceres, a los que después de dárseles garrote en una tarima levantada para la ocasión en el cerro del Rollo, los enterraban aún en el Corralito, un terreno fuera de sagrado al lado del camposanto de la iglesia de Santiago. El último de estos condenados a los que pudo visitar la bruja, de hacer eco de los rumores, se llamó José Polo Serrano, quien cumplió su sentencia…

ANA LA CASAREÑA I

  Era de buen ver la tal Ana. Una mujer de amor, pues no solo vivía de su oscuro oficio brujeril, sino que, también, solazaba su cuerpo por unos reales, con hombres de posibles y de carácter, con reaños suficientes para hacer caso omiso de los comentarios que sobre ella vertía un vulgo creyente en las fantásticas habilidades de la maldita. Se la veía poco paseando por las calles, dominándolas con su presencia, altanería y reputación, sabiéndose respetada, temida, odiada, deseada. Caminaba con un ligero y pausado vaivén de caderas, con las manos apostadas con firmeza en ellas mientras el…

EL FABULOSO AULLÓN DE 1792

  – Regresábamos a nuestras casas de anochecida, luego de un duro día en el campo. Y, de pronto, comenzaron a escucharse unos aullidos horrorosos, ‘ que no podían ser de personas, ‘ que helaban la sangre. El primero de los aullones de los que se tiene noticia en la villa de Cáceres sorprendió, allá por el lejano 1792, a propios y extraños, que no esperaban que se hicieran realidad las leyendas y las creencias en espectros y seres encantados que pululaban por la zona intramuros. Una buena noche de invierno, comenzaron a escucharse extraños aullidos, que se propagaban fácilmente…

ÉXTASIS DE UN FRAILE CACEREÑO

  Fray Bernardino de Cazeres gozaba en vida de fama de santo varón, y esa fama le precedió cuando cierto día llegó a Valladolid, llamado al Capítulo General de la orden de san Francisco. El cacereño, entrado ya en años, se presentó con su solo hábito gris ceniza, polvoriento, sin alforja alguna para el duro y largo camino que en las jornadas precedentes había realizado con la compañía de un joven hermano del convento.   Fray Bernardino, llamado de Cazeres en honor a su patria, nació en esta villa en los albores del siglo XVI, en el seno de la…

LA ANTIGUA IMAGEN DE SAN BENITO EL VIEJO

  Hace siglos se veneraba en Cáceres la imagen de san Benito que presidía el altar del convento con su nombre en la cercana sierra de los Alcores. El pueblo la conocía como el Viejo, pues la tradición decía que su origen era remoto, anterior a la llegada de los sarracenos, de tiempos de los visigodos, y distinguirla de otra que también estuvo en el templo con posterioridad. Circulaban muchas historias sobre el Viejo, algunas de ellas legendarias, que hicieron de la talla centro de la devoción local durante los siglos XVI y XVII, época en la que, incluso, suscitó…

EL AÑO DE LA LANGOSTA

  El cielo se volvió oscuro, sin nadie esperarlo. Aquel año de 1545 parecía torcido a la mano de Dios, con la sequía y las malditas pintas rondando la villa y amenazando con despoblarla por el hambre o la muerte, vaciando las casas o llenando sus cementerios. En la alhóndiga, el trigo almacenado de años más venturosos comenzaba a escasear y el arroyo de la Madre racaneaba el agua a los huertos, que uno tras otro iban convirtiéndose en pastizales. Parecía que el fin del mundo llegaría en cualquier momento, eso creían algunos. Y una mala mañana de primavera, cuando…

LA APRENDIZ DE BRUJA

  Sucedió en el Cáceres del primer tercio del siglo XIX… Una fría y despejada anochecida, Mónica Rega se lanzó al vacío desde una ventana, asustando a más de un vecino, que a esa hora no esperaba tal alboroto: – ¡A Barahona! – vociferó en el aire, agarrada como una posesa a una escoba de brezo. Al grito le siguió al instante el sonido de un cuerpo golpeando pesadamente el suelo del patio interior de su casa en la calle Barrionuevo. Y suerte tuvo, pues la dama quedó quebrada, pero viva, del insólito percance. Al final, en lo tocante a…

EL FANTASMA DEL MUSEO ÁRABE

  La mujer sale corriendo de la casa, con la cara palidecida y el gesto mudado. Sus acompañantes le gritan alarmados: – ¿Qué pasa…? No atiende, no mira atrás, no aminora su paso. Solo quiere salir, escapar, respirar el aire de la calle lejos de allí. Los demás salen rápidos y preocupados a rebufo, para intentar alcanzarla y calmarla. – ¿Qué ha pasado? – vuelven a preguntarle una vez que parece recuperar el aliento y el ánimo. – ¡Que pongan velas blancas dentro de esa casa! – son las primeras y precipitadas palabras que escuchan salir de su boca. Es…

RECUERDOS DE LA CASA DE LOS MUERTOS

  Vive un sueño. Deambula taciturna la mujer mora por el estrecho y oscuro pasillo de la casa, deslizando sus pies descalzos por el frío suelo. Llora la soledad e implora con sus gemidos que acabe su miedo. Le asusta la quietud alrededor que contradice los latidos de su corazón, la calma sorda y cruel que proviene del exterior mientras sus pensamientos esperan alarmados que el olor a cristiano y a sangre innoble derribe en cualquier momento la puerta. Recuerda. Desde el momento en que sale del sórdido escondite de su cautiverio e inicia su errático camino por la casa….

INÉS PANDURO DIGNA DE COMPASIÓN

  Sigue a Inés Panduro la endemoniada En Cáceres, cercana al postigo de santa Ana, Lesmes tenía su casa y la fragua en la que trabajaba duramente. Él, con su mujer Isabel y la hermana menor de esta, Inés Panduro, que, siendo huérfanas, había traído consigo tras su matrimonio, tenían buena vida, despreocupados por los dineros suficientes que daba el oficio. Florecía la villa con nuevos barrios y florecía la forja con nuevos balcones y ventanales que embellecer. Crecía alegremente Inés, dejando atrás poco a poco su dura infancia. Los mejores días eran los domingos y fiestas de guardar, en…

INÉS PANDURO LA ENDEMONIADA

  ¡Maldita! Inés la endemoniada. Al párroco de la iglesia de santa Marta, en Salvaleón, Blas Francisco Marín, le habían avisado días atrás que traían a Inés Panduro presa de un demonio, desde la villa de Cáceres donde vivía con su hermana Isabel y su cuñado, un herrero cacereño llamado Lesmes. En la espera, mientras se preparaba para el ritual, rememoró haber bautizado, dieciséis años atrás, a la segunda de las hijas de Juan Panduro e Inés Fernández, y recordaba igualmente su desgraciada infancia.     En cuanto llegó la comitiva, la recibió y luego cerró las puertas del templo,…

AHORCADOS Y AULLONES

  – Padre: ¿qué son esos aullidos que se escuchan? Por el vano abierto de la habitación, el viento amenaza con apagar la cimbreante lumbre de la vela, moviendo las sombras que se proyectan en las paredes. Trae con él un lejano y terrible grito a modo de lamento y de súplica. – Son… -sopesa con cuidado lo que responderá- de almas en pena, condenadas por el mal que hicieron en vida. – ¡Tengo miedo! – Debes tenerlo, pero solo sin andas de noche por esas calles oscuras que nada bueno cobijan… Debes dormir si no quieres que vengan por…

UN CRÁPULA CACEREÑO VESTIDO DE AULLÓN

  Se cuenta que, en el lejano año de 1822, el noble cacereño José de Ulloa se encaprichó de la bella hija de un preboste de la villa llamado Manuel Fernández de Guevara, un teniente de caballería que por aquellos tiempos ejercía de concejal del Ayuntamiento y que luego fue procurador de la Real Audiencia. El padre, como era conocedor de la fama de mujeriego que lustraba aquel caballero, intuyendo las poco escrupulosas intenciones que guardaba para con su preciado retoño, impidió por sus medios que aquél siquiera se acercara a su casa. La cerrazón paterna, unida al indudable valor…

EL DEMONIO SON LOMBRICES

  Cuenta el doctor Francisco Suárez de Ribera que, recién llegado a Cáceres sobre el año 1722 para ocupar su puesto de médico, uno de sus primeros casos en la villa, del que tuvo conocimiento por casualidad, fue el de un lugareño al que habían desahuciado sus colegas por endemoniado. El enfermo en cuestión un día quedó postrado en el lecho, aquejado de un grave malestar. Avisado, en su casa se personó uno de los anteriores galenos de la población, quien nada más verle dictaminó que su mal procedía de un dolor de costado. Sin más investigación del caso, convencido…

COMPASIÓN POR EL DEMONIO

  Permitid que me presente. Sabéis de mí aunque poco se recuerde mi paso por esta vieja villa. No es mi estilo darme a conocer por nombre alguno y quizá por ello tenga varios, así que cuando descubráis mi juego, llamadme como mejor os plazca si tal os hace felices. Estuve rondando Cáceres durante los lejanos y añorados siglos XVI y XVII, a sus gentes, sencillas y humildes la mayoría. Sus vidas y su mundo se hallaban rodeados de sabor a magia y a superstición, y algunos entendieron que sus experiencias tenían sentido con mi extraña y sugerente presencia.  …