Cáceres en sus piedras

Quimeras

 

EL DEMONIO SON LOMBRICES

  Cuenta el doctor Francisco Suárez de Ribera que, recién llegado a Cáceres sobre el año 1722 para ocupar su puesto de médico, uno de sus primeros casos en la villa, del que tuvo conocimiento por casualidad, fue el de un lugareño al que habían desahuciado sus colegas por endemoniado. El enfermo en cuestión un día quedó postrado en el lecho, aquejado de un grave malestar. Avisado, en su casa se personó uno de los anteriores galenos de la población, quien nada más verle dictaminó que su mal procedía de un dolor de costado. Sin más investigación del caso, convencido…

COMPASIÓN POR EL DEMONIO

  Permitid que me presente. Sabéis de mí aunque poco se recuerde mi paso por esta vieja villa. No es mi estilo darme a conocer por nombre alguno y quizá por ello tenga varios, así que cuando descubráis mi juego, llamadme como mejor os plazca si tal os hace felices. Estuve rondando Cáceres durante los lejanos y añorados siglos XVI y XVII, a sus gentes, sencillas y humildes la mayoría. Sus vidas y su mundo se hallaban rodeados de sabor a magia y a superstición, y algunos entendieron que sus experiencias tenían sentido con mi extraña y sugerente presencia.  …

EL FANTASMA DEL ANTIGUO CONVENTO DE LA CONCEPCIÓN

  – ¡Madres!, ¿no ven a nuestra abadesa difunta? Pues yo la estoy viendo, que quiere entrar en el Coro… Todas las hermanas interrumpieron, tras estas precipitadas y sonoras palabras, sus oraciones del Oficio Divino y miraron al lugar que señalaba la mirada y el dedo índice de sor Francisca de san Joseph. Al poco, ésta cayó desmayada del espanto. Nadie de la comunidad acertó a ver la aparición, pero todas confiaban en la palabra y buen juicio de quien estaba tendida inconsciente en el suelo, con la tez lívida e inexpresiva. Sor Francisca era de buena familia, hermana de…

DE MENTIRAS, BRUJAS Y HOGUERAS

  Se hizo costumbre por parte de algunos, hace un par de décadas de ello, en comentar a los cuatro vientos que en la plaza de san Jorge siglos atrás se quemaron mujeres acusadas de practicar la brujería en Cáceres. Imaginaban un lugar preparado para hacerlo digno de un Auto de Fe, y después del consabido paseo infamante desde el, por entonces en las afueras de la villa, convento de la orden de los dominicos, allí esperaban impacientes los leños debidamente amontonados en piras para purificar la carne que iba a alimentar las hogueras. – ¡Erizante! – pensaban unos. –…

LA HIERBA DE LOS HECHICEROS

  Poco se sabe de las pócimas y otros ungüentos que utilizaban las hechiceras cacereñas que ejercían en la villa. Diría más: poco o nada se sabe que hubiera hechiceras en Cáceres. Pero, como en la mayoría de lugares… – ¡Haberlas hubo! Solo que sus nombres pasaron al olvido porque se ocultaron al largo brazo de la Inquisición. Aún así, alguna tuvo que pasar por las cárceles secretas del Santo Oficio (Hechiceras en la villa de Cáceres) y ver su sambenito colgado en las paredes de la iglesia de santa María. Siguiendo con el tema iniciado de los ingredientes, éstos…

LA CASA DEL DEMONIO

  Hubo en Cáceres una casa así conocida durante buena parte del siglo XIX; estuvo maldecida pues se aseguraba que en ella habitaba el mismo diablo. Todo el mundo evitaba pasar por delante de su puerta, y aun así cada cual se persignaba a su sola vista. A comienzos de aquella centuria, la que hoy es el número 16 de la calle Barrio Nuevo pertenecía a un matrimonio bien avenido, del que lo único que se conoce es que él se llamaba Cipriano, un señor de vida sencilla y hogareña que no daba pábulo a murmuraciones. Lo único en que…

ENTRE LOS MUERTOS

  – Per istam sanctam unctionem et suam piissimam misericordiam, indulgeat tibi Dominus quidquid per visum deliquisti. Cuando pareció próxima la muerte de don Diego Cano de la Rocha, el sacerdote pronunció estas palabras en un idioma que no entendían los presentes, parientes del enfermo, según éste agonizaba de una grave enfermedad que le había llevado al fatal trance. Por esta santa unción y por su piadosísima misericordia, el Señor te perdone cuanto has cometido por la vista, eran su significado, y con ellas inició el viejo ritual del sacramento de la extremaunción.   Con su pulgar derecho, manchado de…

LOS PIES DEL SANTO

  En el esquinado de la iglesia de santa María, dominando desde el lugar la antigua e imponente plaza de igual nombre, se alza la magnífica estatua dedicada a san Pedro de Alcántara, patrón de Extremadura, un monje que, en vida, respondía por Juan de Garavito. Llama la atención las formas del bronce. La cara del hombre. Los pies del santo. Es obra de Enrique Pérez Comendador. En su taller, al parecer, sobraban los encargos… y faltaban las estampas. Puliendo detalles de la escultura, no encontró, entre el caos, imagen del santo que le sirviera de inspiración para modelar los…

EL INGENIO DEL MARQUÉS Y UN CORONEL DE ALABARDEROS

  Sigue a Arrancaré las flores de sus tallos La villa de Cáceres gozaba ya de alumbrado el verano de 1846. Al llegar la noche, los serenos, hasta cuatro, iban encendiendo el algodón empapado en aceite de los faroles que, sujetos a la pared con palomillas de hierro, se repartían solo por las plazas y las calles principales. La luz era suave e insuficiente, pero al menos permitía a los vecinos caminar sin muchos traspiés ni más cuidado. No faltaba el farol que se apagaba y permanecía el sitio a oscuras, en espera de la llegada del sereno con su…

ARRANCARÉ LAS FLORES DE SUS TALLOS

  Un frío día de enero de 1864 ardió una singular hoguera en el jardín de la casa palacio de los Ulloa, marqueses de Torreorgaz. Crepitaron las llamas tan rápida y alegremente, que el fuego consumió en pocos minutos su alimento, y al poco solo quedó un montón de cenizas, que unos criados recogieron y depositaron en un hoyo cercano que habían excavado, para allí enterrarlas donde el viento no las esparciera.   La antigua denominación de casa palacio de los Ulloa corresponde a la posterior de palacio de los marqueses de Torreorgaz, hoy Parador Nacional de Turismo, en la…

HOGUERAS Y UNAS ARAÑAS NEGRAS CON LAS PATAS MUY LARGAS

  Antaño, las noches del 22 de abril, previas al día de san Jorge, los niños y niñas de cada barrio formábamos corros para disfrutar de magníficas hogueras, en las que ardían las maderas que habíamos encontrado, después de una suerte de búsqueda (o saqueo, según los maledicentes) de tan preciado combustible por calles y descampados cercanos, para luego colocarlas de cualquier modo en el punto elegido. De vez en cuando, teníamos la oportunidad de añadir viejos muebles de hogares que se desprendían de ellos, aprovechando la inveterada fecha y que habían aguantado malamente los rigores y humedades del invierno….

LA TERTULIA DE LAS ESCALERILLAS

  Doña María de Mendoza se aficionó, durante las noches de verano de 1817, a concurrir a la tertulia para señoras que, a pie de las Escalerillas de la plaza Mayor, reunía a lo más encopetado de la villa. No asistía a todas, solo aquellas a las que su intuición le enviaba en busca de noticias o de detalles de algún disloque concerniente a alguien de su clase y en el que estuviera especialmente interesada. Tomada la decisión para aquel día de agosto, empleó la tarde para calzarse su nuevo vestido, en el que sobresalía un gran escote cuadrado, bastante…

LOS SAYOS DE SAN ANTONIO

  La moza que de quince años no se ha echado novio, que se arrime a los sayos de san Antonio.   Así rezaba un dicho cacereño, en tiempos no muy pasados. Y venía a cuento por la fama de casamentero que rodeó la figura de san Antonio de Padua, patrón de los enamorados. El santo portugués tuvo y tiene en Cáceres una ermita bajo su advocación, aunque al templo, por su ubicación, se lo conozca popularmente como de san Antonio de la Quebrada. Se levanta, desde 1470, en el centro mismo de la vieja judería. El motivo no es…

LA DAMA DEL ALJIBE

  Camina la mujer, embutida en un traje de jubón negro y refajo colorido con un par de filigranas en la zona inferior. Avanza por la calleja del Gallo, guardando equilibrio y con su cabeza erguida, adornados sus cabellos con moño de los que se decían de picaporte, sosteniendo sobre el rodillo un cántaro vacío. Tararea y tararea despreocupada, mientras sube la empinada cuesta, y en el quiebro de la calle afronta unos pocos escalones que la internan en la casona. Agarra con sus manos el cántaro, pues el techo es bajo y el pasillo angosto, y con cuidado desciende…

EL ESPECTRO DEL RINCÓN DE LA MONJA

  Al llegar la anochecida doblan las cuatro campanas de la cercana iglesia de san Mateo. Los tañidos metálicos y monótonos del bronce reverberan cada hora en el silencio de las adormecidas calles de alrededor. Suenan tristes, solitarios. Se siente el palpitar de las historias y leyendas que inspiraban antaño temor, relatos inciertos de fantasmas y aparecidos atrapados en un continuo y eterno papel que recuerda sus tragedias, episodios que marcaron los últimos días de sus vidas y su angustiosa muerte. Es su fatal destino. Sus nombres se perdieron en el tiempo, convirtiéndose en nadies, anónimos en sus propias historias….