Cáceres en sus piedras

UNA PALOMA Y EL ESPÍRITU SANTO

 

La gracia del Espíritu Santo en aquestos postrimeros tiempos, por su clemencia alumbró en las partes de España algunos que eran christianos, mas de nombre que de obra, y los revocó misericordiosamente de la soberbia de la pompa seglar, y de las obras del diablo.

Siendo Cáceres recién tomada por los leoneses en 1169, no dudaron algunos de sus caballeros en unir fuerzas y encomendarse a su Dios para glorificar su nombre. Dejaron los apellidos para llamarse a sí mismos hermanos, fratres de aquella fortaleza que les prometió su rey, Fernando II, pro sua hereditate. Un territorio difícil, ingrato a los ojos y esquivo a toda riqueza que pudiera atisbarse en su duro suelo.

¡Fratres de la Espada! En su corazón, fratres del apóstol Santiago, del que tomaron luego nombre para llamar a la Orden recién creada por ellos. Santiago peregrino, Santiago matamoros. Unieron fuerzas y destinos para proteger al peregrino en su viaje a Compostela y luchar contra el musulmán. Defender Cáceres y su aún débil territorio, con su vida si fuera necesario, del poder agareno. Hacer de la nueva tierra recién cristiana su hogar.

Levantaron piedra sobre piedra, Sancti Spiritu gratia, en el mismo lugar donde juraron sus espadas, un primer templo donde congregarse, el que luego sería la iglesia de Santiago de los Caballeros; sí, de ellos, aunque nunca la conocieran. Fue necesaria su vida, pero insuficiente para contener al terrible califa almohade Abu Yacub; o de su lugarteniente Abu Hafs, lo mismo da, que aquél no piso este suelo. Hasta cuarenta caballeros leoneses murieron en una agónica y estéril defensa.

¡Sancti Spiritu gratia!

Cercano a la iglesia hubo en esta ciudad, perdido ya de toda memoria, un antiguo hospital que hunde su nacimiento en aquellos tiempos convulsos, al amparo de aquel templo. Obra suya, pues era costumbre santiaguista, desde el mismo día en que unieron sus brazos como Fratres de la Espada, ofrecer refugio y cuidados a peregrinos, pobres y soldados heridos. Levantaban casa, regido como convento, en la que se daban alojamiento y comida por algún tiempo.

 

El hospital del Espíritu Santo, en siglos posteriores convento, mantuvo sus piedras en pie hasta entrado el siglo XX, ya prácticamente en ruinas en la centuria pasada. Fue finalmente derribado y en el solar se construyó una sala de cine llamada Capitol.

 

Leyendas recordaban las historias que los propios fratres seguramente contaron para embellecer la misión que se llevaba a cabo en el lugar.

Un hombre, con fama de santo, paró un día a descansar y refugiarse de los rayos de un sol abrasador. Escogió un olivo que ofrecía la apetecida sombra, pero no concilió el sueño que le solicitaba la fatiga del camino, por culpa de una paloma que no cesaba de sobrevolar el árbol, acercándose cada vez más en su vuelo a la cercanía del cansado peregrino, quien se dio cuenta del interés del ave por llamar su atención. Quiso, no obstante, espantarla, de buenos modos, pero infructuosos.

La paloma finalmente se posó en una rama próxima. Sus plumas comenzaron entonces a irradiar una brillante y blanquecina luz que inundó el sitio. En los pensamientos del hombre surgió una voz que le impelía a recobrar fuerzas y poner todo su empeño y esfuerzo en levantar, en aquel mismo lugar, una capilla que fuera el corazón de una casa que diera de comer al pobre, curar las heridas del soldado, sanar las llagas de los pies de los peregrinos.

¡Sancti Spiritu gratia!

Sin parar mientes al cansancio, el peregrino recorrió las calles del Cáceres recién cristiano, narrando apasionadamente lo sucedido y solicitando limosna para construir lo encomendado.

Tal cual decían fue el origen del desaparecido hospital del Espíritu Santo, del que apenas queda como recurso una extraña y semiescondida gárgola, que semeja un perro guardián, en una humilde casa de la esquinera calle Nidos.

Tal dicen que fue el origen del desaparecido hospital del Espíritu Santo, de cuyo recuerdo solo queda el nombre de la calle que lo albergó.

 

FOTO DE CABECERA: Santiago Peregrino. Portada del Sol de la iglesia de Santiago de los Caballeros de Cáceres.

FUENTES:

ACEDO FERNÁNDEZ PEREIRA, FRANCISCO. Paseo por la eternidad.

HINOJAL SANTOS, JOSÉ LUIS. Historias y leyendas de la vieja villa de Cáceres.

REAL CONSEJO DE LAS ÓRDENES. Regla de la Orden de la Caballería de Santiago, con notas sobre algunos de sus capítulos, y un apéndice de varios documentos.

 

José Luis Hinojal Santos

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