Cáceres en sus piedras

NORBA ANTICA

 

Sigue a Elegida de los dioses

En el mismo punto en que está desparramada la sangre, aún caliente, proveniente del sacrificio de los animales durante la inauguración de la colonia Norba Caesarina (actual Cáceres), el procónsul Cayo Norbano Flaco, presente en la ceremonia, abre una pequeña fosa circular.

Es el mundus.

El centro de todo.

El centro de la colonia.

Un sencillo agujero en el que deposita tierra traída del lugar de procedencia de los fundadores, y sobre la que se edificará un altar consagrado a los dioses. Tierra traída, según la leyenda, de la mismísima y mítica Norba latina. Pero…

¿Por qué el nombre de Norba Caesarina parece guardar relación con la madre latina Norba?

¿Por qué muchos de los legionarios que acompañan al procónsul, al igual que él llevan con orgullo el nomen Norbano?

 

La Tria Nomina romana era el nombre completo del ciudadano romano, formado por praenomen, nomen y cognomen; lo que vendría a ser nombre, apellidos y apodo, respectivamente. El nomen Norbano alude ineludiblemente al lugar de procedencia de esta familia, la ciudad latina de Norba, 50 kilómetros al sur de Roma, a la que se sometió hacia el siglo V antes de nuestra era. Se han encontrado numerosos testimonios, concentrados en el área de Cáceres, de enterramientos y monedas que hacen referencia a personas con este nomen.

 

Contemos una historia, con tintes legendarios, sucedida décadas de años antes al día en que el augur, acompañado de toda una legión, escucha el veredicto de los dioses acerca del emplazamiento de lo que será Cáceres. Viajamos lejos, muy lejos, de esa colina donde hoy se alza la bella vieja villa, usando un puente temporal y espacial que nos lleva a unos territorios conocidos con el nombre de Lacio, hacia el año -82…

A la desaparecida y legendaria ciudad de Norba, cuyas leyendas decían que fue fundada por una raza de gigantes, los cíclopes.

 

Acceso a los restos arqueológico de Norba

 

Norba tuvo la mala fortuna de encontrarse en el bando equivocado durante la primera guerra civil que enfrentó a romanos contra romanos. Una guerra cruel que ganaron los partidarios del arrogante y ambicioso Sila, vencedor que hizo nombrarse por tal motivo dictador. La fama de la crueldad de éste le precedía en las batallas, desarmando en la victoria a sus enemigos para luego descuartizarlos y entregar cada ciudad que se le oponía al pillaje de sus tropas.

Norba resistió durante los años que duró el enfrentamiento fratricida, -83 y -82. Los norbanos, contrarios a Sila, combatieron durante meses a unas tropas enemigas muy superiores que había llegado, de victoria en victoria, ante las mismas murallas de su ciudad. A ellas presentaron fuerza, convirtiendo su defensa en una suerte de Numancia latina. Una lucha sin otro futuro que la propia derrota.

Sabedores de su inequívoco y trágico destino, finalmente sucumbieron, pero su dignidad les diferenció de sus aliados en otras ciudades que habían sido ya arrasadas. No esperaron a que se les negara clemencia, y antes de que las tropas de Marco Emilio Lépido, partidario de Sila, atravesaran las murallas e irrumpiesen victoriosas, y con avaricioso propósito, en las calles de Norba, sus habitantes se mataron unos a otros a la vez que prendían fuego a sus hogares, para privar al enemigo de la satisfacción de la venganza y del botín. Aquellos que no pudieron con sus propias manos suicidarse, o ser matados por sus amigos antes de que estos, a su vez, se dieran muerte, fueron engullidos por el mismo fuego que iba convirtiendo en cenizas sus riquezas y pertenencias.

Lépido solo encontró a su paso destrucción y cadáveres.

¡Orgullosos e invictos cadáveres!

 

Situación de Norba, en el antiguo territorio de los Volscos

 

Los norbanos que vivían y luchaban en otros lugares, admitieron su derrota, pero llevaron siempre en su pensamiento el recuerdo de su patria. Enrolados en las legiones romanas, acudieron con ellas a pacificar la levantisca Lusitania, y en estas tierras encontraron un territorio que, por emplazamiento y aspecto, les recordó a su país natal. En él levantaron una nueva Norba, en memoria de aquella otra de la que solo quedaban unos muros, aún desafiantes contra el paso del tiempo.

 

Junto al antiguo solar que ocupaba la Norba Antica, en el país que fue de los Volscos y luego romanizado, hoy se alza el pueblo italiano de Norma, de apenas 4000 habitantes. Norba está dominado por dos acrópolis, colocadas sobre dos colinas, convencionalmente llamadas “Mayor” y “Menor”. Cisternas, pozos, tramos de calles, pasajes subterráneos… hacen intuir el esplendor pasado. Desde su enclave, otear el paisaje circundante nos hace evocar, inevitablemente, el de Cáceres.
Recomiendo la visita a la web www.anticanorba.com.

 

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FUENTES:

BARNÉS, HÉCTOR G. La desconocida y legendaria ciudad que se enfrentó a Roma.

HINOJAL SANTOS, JOSÉ LUIS. Historias y leyendas de la vieja villa de Cáceres.

 

José Luis Hinojal Santos

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